Incapacidad permanente causada por negligencia en el parto

Incapacidad permanente causada por negligencia en el parto

En una negligencia médica el profesional sanitario no actúa conforme a los protocolos aceptados en su profesión, provocando lesiones en su paciente. Esta lesión puede incapacitar de forma permanente.

Durante el parto, la actuación del profesional en lo referido a técnicas y fármacos utilizados pueden incidir de forma irreversible en la madre, dando lugar a una incapacidad permanente.

La incapacidad permanente es una condición en la que un empleado recibe una indemnización debido a la incapacidad para realizar su trabajo regular, o cualquier ocupación que se vea obstaculizada por lo ocurrido.

Como consecuencia, el daño infligido durante el parto puede ser tan grande que sea imposible realizar las actividades normales o cualquier otro trabajo, y por lo tanto se reconoce como incapacitado permanente.

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¿Cuándo se podrá solicitar la incapacidad por negligencia médica?

Esa mala praxis puede darse en el mismo parto, por la cirugía, o en la atención a la paciente, por ejemplo, cuando se retrasan las pruebas diagnósticas.

La negligencia médica debe llegar a provocar secuelas invalidantes para poder solicitar la incapacidad.

La incapacidad se puede conceder cuando se presentan:

  • Un agravamiento de la situación médica de la paciente que ya tenía antes de la negligencia.
  • Por nuevas patologías asociadas que surjan a causa de la actuación profesional del facultativo.
  • Por secuelas secundarias que derivan de la intervención quirúrgica.

En referencia a la contingencia que lleva a la incapacidad, nunca es la propia negligencia, ya que la negligencia médica no es una contingencia, según la Seguridad Social. La contingencia real es la que provocó la baja médica.

La incapacidad permanente por negligencia médica solo será aprobada si, entre las consecuencias del profesional en el parto, provoca secuelas evidentes que hacen que la trabajadora tenga impedido trabajar.

Las lesiones más comunes por negligencia en el parto

Entre las lesiones más graves que se pueden producir durante el parto se encuentran todas las relacionadas a la aplicación de la epidural.

En un análisis de las razones por las cuales puede haber negligencia médica en el procedimiento de anestesia epidural, se destacan:

  • Usar más medicación de la recomendada.
  • Mal suministro de la epidural, cuando no se inyecta en el lugar adecuado para hacer su efecto.
  • Si la anestesia incluye fármacos a los que el paciente es alérgico.

Las principales consecuencias de los métodos indicados son el daño de las raíces nerviosas y la lesión de la médula espinal, lo que conlleva graves consecuencias como pérdida de sensibilidad o pérdida de fuerza en las piernas, hemiplejía o incontinencia.

Esta combinación de las secuelas, dependiendo de su gravedad, puede conducir a la interrupción, o deterioro grave del funcionamiento normal de la trabajadora en el desempeño de una ocupación o de cualquier empleo.

Otras negligencias médicas

  1. La inducción al parto, que puede provocar en la madre la rotura uterina.
  2. La maniobra de Kriteller puede llevar a la fractura de costillas y rotura del útero, con hemorragias que deriven en la extirpación del útero y otras complicaciones más graves.
  3. La falta de vigilancia de la paciente, ya sea por distracciones o por la necesidad de darle el alta rápidamente, con la posibilidad de que se produzcan consecuencias en la madre.

Todas estas negligencias se refieren a la madre, pero se sabe también que frente a estas negligencias también aparecen problemas médicos de importancia en el niño recién nacido, por las que también puede reclamarse, sobreponiéndose al dolor y a la aflicción familiar que estos hechos provocan.

La indemnización por negligencia en el parto

La indemnización reconoce la pérdida permanente de la capacidad de trabajo por negligencia durante el parto a la trabajadora.

La incapacidad permanente por negligencia médica en el parto conlleva una indemnización que incluye el importe de los daños, secuelas y perjuicios por negligencia médica y una cantidad por el reconocimiento de esa incapacidad permanente.

Al interponer una demanda se podrá reclamar no solamente una cuantía dineraria por las secuelas, tanto físicas como psíquicas, derivadas de la negligencia médica, sino que además se reclamará un importe por el reconocimiento de la incapacidad permanente de la trabajadora.

Proceso de reclamación

Quien haya sido objeto de una mala praxis médica durante el parto y como consecuencia de sus lesiones se le reconoce una incapacidad permanente, no debe perder la oportunidad de reclamar una indemnización por esos daños.

El plazo es muy corto y una vez transcurrido, aunque se demuestre negligencia médica, no se podrá reclamar ni responsabilizar a los profesionales médicos.

La incapacidad permanente es la situación del trabajador que tiene derecho a cobrar una pensión porque no puede desarrollar su profesión habitual, o cualquier profesión, con motivo de patología o lesión que se lo impida.

Las lesiones que se produzcan en el parto o después de él por las secuelas que deje, pueden suponer el reconocimiento de una incapacidad permanente porque la trabajadora no podrá volver a desarrollar sus actividades laborales habituales. 

Documentos requeridos para confirmar negligencia médica

Para el estudio de un caso concreto y la adecuada iniciación del procedimiento adecuado, se requiere un historial clínico completo.

La historia clínica incluye todos los documentos relacionados con la intervención médica, donde se registra toda la información desde el primer ingreso o primera visita al profesional durante el embarazo hasta el alta.

Hay que recordar en este punto que el hospital público o clínica privada están obligados a entregar a los pacientes una copia de su historial médico completo, y esto también es un derecho legalmente reconocido del paciente.

En el caso de que el hospital o clínica no esté dispuesto a proporcionar los documentos médicos, como último recurso, podemos acudir a los tribunales para reclamarlos.

Además, también será necesaria una resolución del Instituto Nacional de la Seguridad Social que reconozca la incapacidad permanente para el trabajo o una sentencia en este sentido cuando llegue a juicio.

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